05 Mar Cómo ser un superpapá
Si bien es cierto que las madres reciben multitud de consejos sobre cómo desempeñar esta labor, los hombres pasan a un segundo plano. Por este motivo, en este artículo queremos...
- keyboard_arrow_right Características de un buen padre: consejos prácticos
En este artículo te explicamos cómo ser un superpapá. Desde la búsqueda de guarderías hasta la rutina en casa, todo debe estar enfocado hacia el bienestar de tu hijo. Por este motivo, queremos ayudarte mediante algunos consejos a fortalecer el vínculo que tienes con tu pequeño.
Características de un buen padre: consejos prácticos
Aunque no hay un manual sobre cómo ser un buen padre, sí que existen algunas acciones y consejos que pueden ayudarte.
Los niños empiezan a imitar actitudes a muy temprana edad, sé un buen ejemplo para ellos y conviértelos en buenas personas.
1. Saca tiempo para tu familia
No importa los sacrificios que hagas por tus hijos si estos no disfrutan de tu compañía salvo en contadas ocasiones. Obviamente, como padre, es normal querer darle lo mejor a tus hijos y doblar turnos o incluso tener más de un trabajo para ganar un sobresueldo.
No obstante, lo material nunca va a ser más importante que lo emocional. Si en lugar de comprarles el juguete más caro a tus hijos tienes que comprarles algo más barato, no importará mientras estés presente para jugar con ellos.
Si te preguntas cómo ser un padre ejemplar, esto es muy importante para sentar las bases de la relación padre-hijo. Así pues, no dudes que es muy importante guardar tiempo para pasar con tu familia.
Jugando con tus hijos puedes aprender muchas cosas de ellos, sabrás comprenderles y te será más fácil comunicarte con ellos.
2. Mejora tus dotes comunicativas
No se puede hablar igual con un niño que con un adulto. Por este motivo, resulta de vital importancia aprender dotes comunicativas infantiles.
Aunque hay muchos consejos valiosos, vamos a resaltar tres de los más importantes.
– Practica la escucha activa: es decir, escucha y haz ver que lo estás haciendo respondiendo en consecuencia a lo que te cuentan.
– Pregunta el por qué antes de nada: cuando un niño pequeño se porta mal suele haber una causalidad. Es importante que dialogues con tu pequeño para saber qué le ha llevado a comportarse así. Tras esto, lo ideal es que impongas el castigo necesario, pero siempre haciéndole ver por qué ha actuado mal.
Los niños son capaces de razonar si les ayudamos y les damos las herramientas necesarias, su comportamiento mejorará si entiende por qué tiene que hacerlo bien.
3. Disciplina y premios en su justa medida
Uno de los fallos más comunes que se observan en las familias es que uno de los progenitores se encarga de los cuidados y los mimos mientras que otro entra en acción únicamente para castigar. Si bien es cierto que esto puede parecer anecdótico, es muy real que, con el paso del tiempo, el pequeño entiende que quien imparte disciplina es malo y le quiere menos.
Por ello, lo mejor es que ambos padres impartan disciplina y cariño a sus hijos por igual. Y que, obviamente, se unan cuando sea necesario disciplinar y cuando sea necesario premiar.
Es muy positivo que los niños conozcan las dos partes de sus padres, la cariñosa y la disciplinar, así aprenderán a comportarse según la situación y el momento.
4. Predica con el ejemplo
Los niños, como suele decirse, son esponjas. Ellos absorben todo lo que ven y adoptan aquellas conductas que las personas a las que respetan realizan. Por ello, es muy importante que cuando estés con tus hijos moderes tu forma de ser. Esta es una de las características de un buen padre que se han de cumplir sí o sí.
Evita las actitudes que no quieres que ellos reproduzcan. No puedes intentar corregir algo que tú mismo reproduces y que tu hijo ve constantemente en tu comportamiento. Así pues, aprovecha la crianza de tus pequeños para convertirte en mejor persona.
El niño imitará tus actos así que aprovecha para inculcarle valores y hábitos saludables.
5. No compares a tus hijos con otros niños
Una actitud que toman muchos padres a la hora de regañar o de exigir más a sus hijos es compararlos con otros. Este es un gesto erróneo que, por una parte, no conseguirá que tus hijos cambien o mejoren una actitud y que, por otra, les creará una frustración al pensar que valoras más a otros niños que a ellos mismos.
La repetición de las comparaciones solo conseguirá que tu hijo pierda el interés en ti y que deje de importarle tu opinión sobre él. Algo que, a la larga, acabará por separaros.
De esta forma, en lugar de comparar podrías, simplemente, decir qué es lo que quieres que haga o que cambie, con confianza, respeto y paciencia. Esto le hará entender al pequeño que lo haces por su bien y que no estás intentando molestarle al compararle con los demás.
Los niños desean agradar a sus padres, si muestras tu satisfacción cuando hace algo bien le motivará para seguir haciéndolo.
6. No le sobreprotejas
Como padre, es normal que te preocupes por tu hijo y que intentes protegerlo lo máximo posible. Sin embargo, debes evitar hacerlo en exceso, ya que esto podría ser contraproducente. Cuando un niño tiene un problema, debe desarrollar los mecanismos necesarios para resolverlo por sí mismo.
Esto le ayudará a aprender y desarrollarse. Cuando tu hijo acuda a ti con un problema, no trates de resolverlo. Dale pistas para que él lo haga por su cuenta. A no ser, claro está, que sea algo más grave que él no pueda solucionar por sí solo.
Un niño independiente tendrá muchas más facilidades para desenvolverse en su futuro.
Ahora que sabes cómo ser un superpapá, no dudes en poner en práctica estos conocimientos. Tus hijos te lo agradecerán.

