Parador De Jarandilla De La Vera Carlos V

Av. Antonio García Prieto, 1
10450 JARANDILLA DE LA VERA, CACERES

5.0/5 1 1 opinión

927560117

Website
http://www.parador.es

Sobre Parador De Jarandilla De La Vera Carlos V

Características Parador De Jarandilla De La Vera Carlos V

  • Numero de habitaciones: 53

Valoraciones en las principales guías

  • 1 out of 3 Campsa stars

Opciones similares cerca de aquí

Fotos/Videos (1)

Añadir un foto/video

De la empresa

Opiniones (1)

Añadir Opinión
  • PARADOR DE JARANDILLA DE LA VERA CARLOS V

    5/5 de (6 comentarios | Popularidad 160)

    Este parador está situado en la región de la Vera a escasos kilómetros del Valle del Jerte, en el pequeño pueblecito de Jarandilla de la Vera. La zona es muy bonita, llena de cascadas, piscinas naturales y bosques, y es famosa por su pimentón y por sus cerezas. La exuberante vegetación contrasta con la imagen que tenía de Extremadura, que siempre había pensado que era más bien seca y árida.

    Le llaman el parador del emperador porque Carlos V vivió allí durante meses hasta que terminaron de acondicionar su residencia en el monasterio de Yuste.

    Este castillo-palacio data del siglo XV. Era una antigua fortaleza y destacan los torreones que se pueden ver desde fuera y el patio de armas. Además, en verano abren una piscina exterior que está rodeada de olivos y naranjos.

    Llegamos un sábado de septiembre y nos alojamos en una habitación con vistas al jardín afrancesado. La habitación era muy amplia con una decoración más bien rústica, clásica, pero sobria, que no choca para nada con el aire medieval del castillo. El cuarto de baño (también muy grande y completamente renovado), incluía todo tipo de accesorios: colonia, cepillo de dientes, acondicionador…

    El personal es muy correcto y supo responder todas las dudas que teníamos sobre la comarca. Además nos dejaron en la habitación unos bombones de “buenas noches”.

    El desayuno es espectacular. Es buffet libre y cuenta con jamón, embutidos, huevos, quesos, tostadas de diferentes tipos de panes, tartas, bollos y todas las variedades de fruta y zumos naturales que se puedan imaginar: de frambuesa, fresa, piña, naranja… Todo de primera calidad. Los camareros, iban ataviados con las vestimentas típicas de la zona. Un desayuno exquisito que nos hizo aguantar perfectamente la excursión del día siguiente.

    El precio no es barato, como todos los paradores, aunque de vez en cuando hacen ofertas muy interesantes, especialmente para jóvenes.

    En definitiva, un lugar encantador en el que pasar un fin de semana.